corro luego existo ultrarajados
28Ene

Ultrajados

AVISO. Voy a rajar de Kilian Jornet (lo siento). Voy a rajar de Josef Ajram (no lo siento). Voy a poner de vuelta y media algunos de los eslóganes que han acabado siendo títulos de libros muy, pero que muy vendidos: “Córrer o morir” (2011) Ara Llibres, o “No sé dónde está el límite pero si donde no está” (2012) Alienta. Los he leído y ahora no los recomendaría (:_______). Estás avisado si sigues leyendo.

Empieza el año y la visión de un calendario con 12 meses por delante te está engorilando. Lo sé. Piensas en qué vas a hacer. Y cualquier objetivo debería ser más duro que los anteriores, ¿verdad? No te conformas en haber dejado de fumar, haber perdido 20 quilos, haber corrido tu primera media… Ahora quieres algo más. Algo que sepa a sangre en tu boca. ¿Puedes poner “pause” en Gladiator?

Si te planteas hacer la primera ultra, que sepas que no está recomendado en corredores con menos de tres años de experiencia. No lo digo yo. Lo dice Emma Roca (genuflexión), ultradeportista de élite, bioquímica, madre de tres niños y bombera. Su misión: apagar tu fuego ultra. Su perfil, una suerte de “Madre de dragones”, que te avisa que jugar con fuego puede quemarte.

Su tesis doctoral es una ducha escocesa. Se llama SUMMIT (Salut en les Ultra Maratons i els seus líMITs) y para no aburrirte paso directamente a las conclusiones.

1.- Te romperán el corazón. Según este estudio, si tienes más de 35 años tu corazón es un factor de riesgo. Deberías hacer una prueba de esfuerzo. Y deberías hacerte un selfie cardíaco, algo llamado ecocardiograma. Búscalo en Google. Cuesta menos que tus zapatillas. Andando, tu corazón bombea 5 litros por minuto. Pero en una ultra se multiplica por cinco.

2.- Te destrozaran el hígado. Para tus riñones el ibuprofeno es peor que el whisky de puticlub portuario. Los que se toman un Gelocatil antes de correr, o durante una carrera deberían saber que inflama el hígado y dificulta el drenado en uno de los momentos que más sed vas a tener un tu vida.

3.- Te pondrán en tu (puñetero) sitio. El número de abandonos en una ultra es cada vez más creciente. Según un trabajo titulado “Factores relacionados a la exitosa participación en un ultra maratón de 161 km”, firmado por un tal Hoffman, los ultradeportistas salen retratados (Hoffman-retratados XD). En estas pruebas hay más drogas que la furgoneta de Walter White. Y en la mayoría de casos, tienen menos experiencia que la recomendada. ¿Deberían pedir un CV antes de una ultra?

No es sólo una cuestión de kilómetros de rodaje. Es una cuestión de psicología. De coco. En 2011 Josef Ajram publicó un libro titulado “No sé donde está el límite pero sí donde no está”. Intento hacer 7 ironman en 7 días. Y aunque es un monstruo de la naturaleza no pudo. Lógico. Como perdedor nato, siento un gran apego por los “losers”. Lo borré de mi agenda de admirados cuando, al año siguiente, publicó su siguiente libro: “Prepárate para triunfar (2014) Alienta. Menuda jeta. NO hay límites (2013) SÍ hay límites y te los cuento (2014).
Esta es la primera gran estafa. Los refrescos que te invitan a pulverizar tus límites estarán muy ricos. Pero sus eslóganes son un insulto a tu inteligencia. ¿Hace falta ir por la vida superando cada reto anterior? Tal vez. ¿Hace falta RE-VEN-TAR-LOS? Para mi, no. Así empieza el libro “Córrer o morir” de Kilian Jornet. “Kiss or kill. Besa o mata. Besa la gloria o muere en el intento. Perder es morir, ganar es sentir. La lucha es lo que diferencia una victoria, un vencedor”. Para, para, que me bajo… El manifesto para Skyruners es sencillamente pornográfico. Para esto último prefiero fotos de enfermeras. No verlas después de salir a correr en un hospital.

El segundo gran engaño se concluye por estudios médicos. Antes citábamos a Emma Roca, que ha recibido ayuda de doctores tan reputados como Ramon Brugada, decano de la Facultat de Medicina de la Universitat de Girona, Daniel Brotons, médico del Consell Català de l’Esport i Enric Subirats, investigador principal y jefe de Medicina Interna del Hospital Transfronterer de Puigcerdà. Tu no eres Kilian. Igual que tu corazón no es el de Induráin, tus muñecas no son las de Jordan, tus tobillos no son los de Messi. ¿Por qué demonios te crees que eres él?

Tal vez porque el atletismo (para algunos un deporte, para otros un negocio) es la única disciplina en que puedes competir con los campeones del mundo. Basta con apuntarte a una carrera donde participen. Yo mismo corrí la Ultra Trail de Barcelona al lado de Emma Roca, que ganó, 86 horas después que yo. Pero la hice.

Y es tan enorme el placer que sentí que me reconcome la utilización que hacen los ‘coach’ para motivar a los que quieren correr una. Una ultra es ir a sufrir. Si quieres disfrutar por el mismo precio tendrás 80 cervezas en un bar. Piénsatelo. Sufrir es sentir el dolor. Si te tomas un ibuprofeno a media carrera no sabrás donde te duele, no sabrás parar a tiempo. Si te planteas hacer una ultra porque la distancia se te hace corta piensa que el atletismo se parece a los anuncios de ‘enlarge your penis’. Alargar la marca parece atractivo, pero una vez allí es muy, muy doloroso.

Vuelvo al estudio de Emma Roca, tal vez el más realista (y cruel) de los últimos años. Se dice que los entrenamientos semanales recomendados no deberían pasar de las dos horas y media. Como máximo, seis horas. Eso si queréis llegar a viejos con el estilo y savoir faire de Miquel (80 y largos) Pucurull. Si no vais a llegar a la jubilación con descalcificación ósea o fracturas por estrés. Vas a envejecer con osteoporosis i artrosis. No son islas griegas. Son infiernos que vivieron tus abuelos.

Sueña tu ultra. Entrena tus piernas. Rompe sus fibras. Volverán a crecer más fuertes. Consulta con tu médico. Haz una prueba de esfuerzo y un ecocardio. Entrena tu mente. Ensancha tu corazón. Y no corras una ultra. Disfrútala.

DAVID JOBÉ

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