solo
04Abr

Solo

Estar solo está en periodo de extinción. Hoy en día es prácticamente imposible estar solo. Los motivos son muchos y cotidianos. Internet el maldito y bendito internet. El 3G, el 4G, el futuro 5G que nos consume y se consume en forma de megas. Hay casas donde ya no se espera con desespero a primeros de mes si no al día en que la compañía telefónica de turno renueva el paquete de megas.

Estar solo está en periodo de extinción. Ya ni el lavabo, ese escondite al que de forma regular (y si no toma AllBran) acudimos diariamente a cumplir con el clico de la digestión y donde antes nos acompañábamos de algún periódico, revista o similar para amenizar tan modélico final. Ahora al lavabo nos llevamos a los 2.321 “amigos” de Facebook, los 1.459 de instagram, 232 grupos de whatssap de los que te sobran 232 y ese último juego al que estás enganchada que te permite jugar con alguien que tanto puede estar en Moscú como en Nueva York. Me juego toda mi colección de camisetas a que has recibido más de uno, de dos y de cien mensajes de whatssap enviados por un remitente comodamente sentado en su trono by Roca. Solo te deseo una cosa amigo, espero que de esos mensajes ninguno fuera un selfie o parecido. Fíjate si estar solo está en periodo de extinción que hasta se han inventado los selfies para enseñar a la gente ese preciso, precioso e ínfimo instante en el que estas sólo. Esta mañana alguien habló de “La soledad del corredor de fondo”, ser refería al libro de Alan Sillitoe pero como la cabra tira al monte yo me he teletransportado a mi propio mundo…

Hablando de correr, comencé a correr solo, literal y físicamente solo. No recuerdo los años pero deben ser muchos más de diez, posiblemente sean 15 o 14. No sé hace tiempo que deje de contar, aunque eso es otra historia. Comencé a corre solo.

El médico me dijo “chaval o haces algo o el estrés seguirá consumiendo tus años de dos en dos para pasar hacerlo de  tres en tres y así sucesivamente hasta un fín de los días demasiado prematuro”. Simpático el tío.

Chándal, bambas negras que las de correr son muy feas, ipod, nike+ (Dios le bendiga) y venga a correr.  Duré dos minutos o creo que ni eso. De vuelta a cosa hundido y jadeando por un sprint del todo innecesario y recomendado decidí buscar ayuda, pero estaba solo. Así que recurrí a la literatura, va no te voy a engañar, me fui a la librería a ver si encontraba alguna revista de correr. Por aquel entonces había dos para elegir Corricolari (la seria) y Runners World) la americana, con todas las connotaciones que eso significa. No dudé. -Póngame la Runners World, gracias.

Las revistas y el Nike+ (Dios le bendiga) comencé a entender en qué consistía eso del correr, correr solo. Sí, porque a pesar de por mucho que te empeñes correr se corre solo. Es curioso cómo a pesar de ser un deporte totalmente individual tenemos la necesidad de transformarlo en un deporte de equipo compartiendo nuestros movimientos por las Redes Sociales o pagando auténticas fortunas por correr junto a miles de personas un domingo cualquier de una ciudad cualquiera.

No, no te equivoques. Me encanta correr con gente, me encanta correr con los amigos. Correr es nuestro momento, mientras corremos, trotamos o simplemente nos movemos hablamos de nuestras familias, nuestros trabajos, nuestras preocupaciones o simplemente hablamos. Uno de mis mejores entrenos largos fue mientras escuchaba las batallitas de “la puta mili” de un colega. Se me pasaron, se nos pasaron dos horas volando. Él hablaba mientras yo bastante tenía con seguir el ritmo y respirar. Mientras él hablaba y yo respiraba el tiempo pasaba. Dos horitas, entreno hecho y para casa. Bueno a ti no te puedo mentir. Entreno hecho y para el bar. – Camarero una de pulpo y dos cervezas. Gracias.

A pesar de que me encanta correr con amigos no es comparable a corre solo. Corres a tu ritmo, por el camino que decides en cada momento. Corres contigo … corres para estar verdaderamente solo. Es un momento de catarsis personal, de recogimiento en movimiento en algún artículo anterior lo llamamos la búsqueda del “Nirvana del Running” pero me quedo con la otra descripción, el Happy Runner. A pesar de que nosotros no somos runners, solo corremos. Me parece un título apropiado para una forma de entender este deporte.

Happy runner es aquel corredor que corre, valga la redundancia, para disfrutar, para ser feliz, para reír con los amigos, para contemplar el paisaje. Que le importa más el lugar que la velocidad, que está dispuesto a invertir más tiempo pero más despacio. En definitiva, que quiere huir del estrés emocional sin llegar al estrés físico.

Ya lo dijo Glenn Gould, uno de los mejores pianistas de la historia, “existe una proporción entre la cantidad de tiempo que pasas con otras personas y la que debes pasar a solas para compensar la primera”

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