35 corro luego exito
12Ago

35º

Los consejos de cada verano para correr con calor YA no me sirven. Esta vez no. Bebe mucha agua (bla, bla, bla), sal temprano por la mañana o cuando anochezca (bla, bla, bla), lleva protección solar y una gorra (bla, bla, bla). Basta ya! Esta vez voy a ir un paso más allá. O dos. O tres. Vamos a buscar consejos radicales que sí nos dejen disfrutar de correr en verano. Cuando el calentamiento global también tueste el asfalto de tu calle sabes que ha llegado el momento de tomar decisiones drásticas. Hete aquí las más bestias que se nos han ocurrido.

¿Escuchas los tambores más allá de los reinos cristianos? A ver si algún día las publican las revistas para runners… Hasta les hemos puesto nombres.

Canción de Hielo y Fuego

Nos mentían cuando aseguraban que “The Winter is coming”. Será en Svalbard. Coge una bolsa de hielo. Cálate una gorra. Busca cinta americana. Ata la bolsa de hielo a tu cabeza con el rollo. No ahorres. Debería estar sujeto como el tupé de Carmen Miranda. El hielo te mantendrá la cabeza fría como un cirujano A medida que el sol y la humedad deshagan la bolsa el agua ira cayendo sobre tus orejas, hombros y espalda. Hay versiones más atrevidas. La bolsa de hielo no tiene porque estar en tu cabeza. Allá tu con tu imaginación. En el súper, venden unas bolsas para hacer hielo en casa que tienen forma de bufanda enrollable. Se pueden cruzar en el pecho como un revolucionario de Pancho Villa.

El club de la ducha

Será difícil convencer a tu Ayuntamiento para que ponga duchas públicas al aire libre si no vives en un pueblo de la costa. En este caso, podrás remojarte en cada ducha de playa. Si no, puedes planificar un circuito de un quilómetro a la redonda de tu casa. A cada vuelta, entra, pégate un duchazo rápido (sin desnudarte, ni sacarte las zapatillas, por supuesto) y vuelta a rodar. Si vives solo podrás fregar el suelo después. A forma de estiramiento. Si vives con más gente y ves que no apreciaran tu ‘baba de caracol’ tendrás que tender un puente de toallas desde la puerta hasta la ducha. Por favor no lo hagas con papel de periódico. Dale una oportunidad al periodismo.

American Horror Story

Una nevera americana mide aproximadamente 912 milímetros de ancho, 592 de largo y unos 1770 de alto. Luego, cabes dentro si antes quitas todos los estantes. No tienes porqué cerrar las puertas si eres aprehensivo. ¿A ese pote de mayonesa que hace seis meses que tienes en el frigorífico no le ha pasado nada verdad? Pues a ti no tiene porque afectarte. No aspires a una zancada muy larga. Como mucho puedes dar saltitos, pero eso sí, fresco como una rosa.

Frozen

Si eres de gambada más keniata la nevera te quedará corta. Lo tuyo sin género de dudas es un congelador horizontal de doble puerta. Puedes correr dentro, según las medidas universales: 156 centímetros de largo y 75 de ancho. El frío te llegará más o menos hasta la línea de flotación. Puedes correr descalzo, si quieres. Para los más ‘pijos’ se puede montar dentro una cinta de corredor. Lo he calculado y cabe en algunos modelos determinados. Para los más atrevidos se puede correr también en una nevera industrial, pero si está llena de alimentos se arriesgan a una multa de Sanidad. Ojo que estamos hablando de espacios que pueden llegar a temperaturas de menos de cero grados! Ya nada supera esto. A parte de la criogenia o hacer footing en tu entidad bancaria.

Fuego camina conmigo

Pero no todo tiene por que ser frío. También podemos optar por derretir el calor. En el kebab store del lado de mi casa recomiendan beber te caliente (hirviendo) en los meses de mayor calor. Abraza la sabiduría oriental. Tómate un vaso de agua caliente antes de salir a trotar. Qué digo un vaso. Dúchate con el calentador a tope. Asa tu piel con líquido como si te adentraras en la piscina infantil de un camping. Y entonces tutéale al bochorno, piérdele el respeto. Lánzale eruptos de alioli como si fueras un dragón de cuento.

Picadilly Circus

Y por último. Sal a correr con menos ropa. Si vives cerca de un lugar nudista, corre sin nada más que algo que sujete lo que salte. Pero no expongas tu piel lechera al sol sin más protección que la que te de una loción solar. No. Usa las bolsas de “frío” que te regalan en todas las carreras y que has guardado sin saber por que en algún recóndito lugar del armario del corredor. Si no eres de los que tiene Síndrome de Diógenes, úntate con Vicks Vaporubs o con Tiger Balm. Verás como tu cuerpo pasa de temperatura de ebullición a tener escamas de hielo. Sólo te aviso que no lo apliques en las mucosas (eso incluye los labios superiores y si eres doncella los inferiores).

Con todo esto por fin podrás combatir el indeseado cambio climático. Coger el calentamiento del planeta por los cuernos. Achantar los termómetros. Eso sí, por favor, sigue gastando más gasolina de la imprescindible, no viajes en transporte público, come más carne de la recomendada, cómprate un móvil al otro lado del mundo, sigue venerando la industria que se mea en los acuerdos de París, mezcla todo lo que puedas en los contenedores de reciclaje, sube la temperatura del aire acondicionado como si vivieras en el Muro. Por que si no es así, sino lo haces, estos consejos tendrán que ser revisados en un par de años. Lo que tarda en aumentar un grado de temperatura la mediana del planeta. Menuda mierda, porque en las revistas de runners los “Consejos para correr con calor” les duran toda la vida.

DAVID JOBÉ

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