solo corro luego existo
24Feb

Solo  

Este no es artículo dedicado a Han Solo. Fans de la Guerra de las Galaxias, sacad vuestros ojos de aquí. Voy a hablar de correr solo, sin Chewbacca, sin compañía. Elogio del corredor solitario. Contra todos los que defendéis que es mejor correr con alguien, hete aquí mis 15 motivos para no correr mal acompañado.

 Y no será fácil. La mayoría de estudios defienden que correr con alguien es mejor que correr solo. En el año 2006, la Universidad de Harvard concluyó que entrenar SOLO podía ser malo para tu salud! Los científicos –encabezados por la doctora Elizabeth Gould- monitorizaron durante dos semanas a dos grupos: los solanos y los socializados. Las neuronas de los que corrían acompañados crecían el doble que los que iban solos. Conclusión: “Estos resultados sugieren (que verbo tan cobarde) que sin interacción social, una experiencia normalmente positiva, puede tornarse una influencia negativa en el cerebro”. Veo que este estudio se cita en muchos artículos que defienden correr acompañado… aunque se han dejado un pequeño detalle: el grupo analizado eran ratas. 

Querido lector, es usted una rata? Yo no. Corre usted en una rueda enjaulado? No, verdad? Entonces (saludos a Mickey Mouse) vamos a sacar conclusiones humanas. Mi actividad cerebral es mala. Mis neuronas son más perras que Snoopy. Tanta fe tenéis en la humanidad que correr con gente mejore vuestro cerebro? Yo no. Y además tengo 15 razones.

1.- Por la mañana suelo tirarme pedos. Es así. No estoy orgulloso. Pero mi estómago suele ser algo parecido a Auschwitz. Un pedo es el barómetro de la confianza personal. Cuando realmente rompo la barrera con alguien, es cuando me cuesco a su lado sin rubor. Sin unas lentejas de excusa. Y pueden pasar meses…

2.-  Hablar está sobrevalorado. Y los silencios –sobretodo si son largos- están mal vistos. Me doy cuenta y me pongo nervioso. Entonces empiezo con esa diarrea mental que no me deja respirar tranquilo. Que me pone taquicárdico en las subidas, que me seca la boca en las bajadas. Y no me gusta cargar con agua.

3.- Estoy muy a favor del derecho a decidir, pero con la ruta escogida creo más en el despotismo ilustrado: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Asfalto o montaña? Corto o largo? Subida o llano? A veces tienes que salir de casa con intermitentes. Como dijo Frank Sinatra, I did it maaaaay waaaaaay.

4.- La esclavitud es mala, pero tengo que pagar el alquiler. Yo ya tengo un calendario, un trabajo, una familia, una suegra… Para que tengo que acarrear con el tuyo? Saldremos a una hora que nos vaya bien a los dos, con una distancia compartida, con un tiempo limitado. Y si puede ser, pásame a recoger por casa.

5.- La puntualidad cotiza a la baja. Mi madre le decía a mi padre que una comunión empezaba una hora antes para asegurarse que llegaban puntuales a la iglesia. Yo no soy Dios. Y tú llegas tarde. Los 10 minutos antes (pasando frío o calor). La pausa para mear o cagar. Un momento que me llaman… Voy tirando. El tiempo es oro.

6.- Corremos juntos pero solemos tener objetivos diferentes. Tu a Boston (a correr la maratón) y yo a California (estoy preparando un 10.000 de montaña). Cómo vamos a ponernos de acuerdo en el entrenamiento? Me vas a pedir que haga series en pista? Me pides un fartleg con la misma diplomacia que Israel bombardea Gaza.

7.- No más bukkakes. No en mi cara. Para que te invitan a salir tus amigos marines si tu eres un mierda que hace guardias en la garita? Para qué? Para dejarte tirado en cada esquina, ya te lo digo. Para sobrarse en los últimos 300 metros antes de dejar claro que TU (feo) no naciste en Kenia.

8.- Correr libera mi mente. A veces imagino una bonita persona con un tobillo torcido, que me pide un masaje, que se abre la cremallera a lo ‘busco a jacq’s’,… y me vienen a la cabeza palabras untuosas como retozar, esplendor en la hierba, fui a buscar trabajo y me comieron lo de abajo. Un trio? Nooo. Si estás sudado y hueles.

9.- Hacer deporte me gusta. Lavar la ropa no. A veces, no lavo todo el conjunto ya sudado. Lo dejo al sol y repito cortaviento, pantalones, o buff. A veces huelen mal. Si salgo con otra persona tengo que llevar siempre ropa limpia. Puedes pensar que soy un guarro. Soy como tu cuando llevas el pijama puesto durante 48 horas. Puaj!

10.- Me encanta salir a rodar con música. Cada día hay aplicaciones más completas. En algunos casos, se puede programar que tu móvil dispare una canción al mismo tiempo que tu corazón se desboca. Digamos que ‘Eye of the tiger’ es mucho más motivante que los problemas matrimoniales de tus amigos.

11.- Correr envenena. A menudo te reencuentras con amigos que te cuentan sus próximas carreras, sus crujientes retos, su envidiable seguridad… y te lías. Salías de casa para rodar 10 kilómetros y te acabas embarcando con una carrera de 100 kilómetros para recoger alimentos para Lampedusa. Y quién se solidariza contigo?

12.- Tú nunca te vas a fallar a ti mismo. O si te fallas, te perdonas. Mua-mua. No pasa nada. Cuantos compañeros te avisan un minuto antes que –AL FINAL- no pueden salir? Cuantos ni aparecen en la línea de salida? El mundo se ha conjurado para joderlos. End of story. A ti sí te dejo tirado. A la pareja no que me cago.

13.- Y hablando de cagar… Salir solo también es para no tener que pedir perdón para descomer. Solo, en medio del monte, un apretón es maravilloso. Se me ponen húmedos los ojos (los de la cara) sólo de pensarlo. Contigo esperando tres pinos más allá me siento como el piloto del Enola Gay sobre Nagasaki. Un mierda.

 14.- La destilación de los licores se debe de hacer en un lugar fresco y seco. No en medio de una salida matutina de domingo. La sudoración del gintonic es un proceso lento, alambicado y saludable. Pero en las salidas en grupo tu axila rompe la filarmónica de desodorantes. Por que sí, tú habías salido la noche antes.

 15.- Todo esto sin tener que pasar por un grupo de Whatsapp. Esto sólo ya justificaría volverse un eremita. Vivir en la montaña. Comer animales salvajes. Los grupos de corredores son peores que el tabaco, que la Kina San Clemente, que los plásticos en el mar. Cada vez que te añaden en un grupo, muere una ninfa. DEP.

DAVID JOBÉ

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